¿Cuántas veces al día te preguntas qué tienes que hacer? Tal vez desde que despiertas aparecen los pendientes, los compromisos y las personas que necesitan algo de ti. Entre tantas cosas por resolver, puede quedar poco espacio para una pregunta sencilla: ¿cómo estoy yo en este momento?

A veces respondemos “bien” por costumbre, sin detenernos a descubrir qué hay detrás. Quizá hay cansancio, alegría, preocupación o ganas de estar a solas. También puede haber varias emociones al mismo tiempo y cierta dificultad para ponerlas en palabras.

Escucharte comienza por darte permiso de reconocer lo que estás viviendo, aunque todavía no sepas cómo explicarlo.

Entre todo lo que atiendes cada día, tú también mereces un momento de escucha. Haz una pausa: ¿cómo estás y qué necesitas hoy?

Hacer espacio para lo que sientes

Hay días en los que seguimos adelante diciéndonos: “No es para tanto”, “debería poder con esto” o “después descanso”. Podemos acostumbrarnos a posponer lo que necesitamos hasta que encontrar un momento propio parece un lujo.

Persona escribiendo en una libreta sobre una mesa de madera, junto a una taza y una planta.
Date un momento para escribir cómo te sientes y qué necesitas hoy.

¿Qué pasaría si, por un instante, cambiaras la exigencia por curiosidad? En lugar de preguntarte por qué no puedes con todo, podrías explorar qué estás intentando sostener y cómo te estás sintiendo al hacerlo.

No necesitas resolver cada emoción en cuanto aparece. Puedes empezar por reconocer: “Hoy estoy triste”, “esto me preocupa” o “necesito compañía”. Darle un nombre a tu experiencia puede ser una manera de acercarte a ella con más claridad.

¿Qué notas en ti ahora?

La invitación es a observar tu experiencia presente: cómo estás sentado, si aprietas las manos, cómo se siente tu respiración o qué pensamientos ocupan tu atención.

Estas sensaciones no tienen un significado único. Puedes explorarlas sin apresurarte a interpretarlas: “¿Qué noto?”, “¿en qué momento apareció?” o “¿qué está pasando conmigo mientras hablo de esto?”.

Tal vez descubras que necesitas una pausa, pedir ayuda, expresar algo pendiente o disfrutar de un momento agradable sin pensar inmediatamente en la siguiente tarea.

Una pausa para escucharte

Busca un momento y, si te resulta cómodo, escribe en una libreta:

  • Ahora me siento… Intenta describirlo sin calificarlo como bueno o malo.
  • En mi cuerpo noto… Registra lo que percibes, sin buscar una explicación inmediata.
  • Hoy necesito… Date espacio para responder con honestidad, aunque no puedas atenderlo todo ahora.
  • Un pequeño paso que puedo dar es… Elige algo concreto y posible para ti.

Ese paso puede ser pedir unos minutos de descanso, hablar con alguien de confianza o decir que hoy no puedes asumir otro compromiso. También puedes escribir “todavía no sé”. Escucharte incluye respetar el tiempo que necesitas para comprenderte.

Cuidarte puede comenzar en esos momentos cotidianos en los que te tomas en cuenta. Tus necesidades también merecen un lugar entre todo aquello que atiendes.

En Contacto creemos en el valor de abrir espacios para reconocer lo que sentimos y compartirlo desde la escucha y el respeto por la experiencia de cada persona.

Si hoy te dieras un momento para escucharte, ¿qué reconocerías que necesitas?

Contacto · Grupo Psicoterapéutico
Para ser y estar.



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